El país de Nuncacomer
Historia ilustrada de la anorexia

 
 
28 de Noviembre de 2004 - Diario El Día
Retrato de las habitantes de "El país de Nuncacomer"
 

Apasionante y desmitificador viaje de una especialista por la historia de la anorexia.

Para Silvia Fendrik, "el país de Nuncacomer se llama Anorexia. No tiene fronteras, y cualquiera que no coma puede adquirir una nueva carta de ciudadanía para desplazarse en el mundo de los que comen libremente. Lo habitantes de Anorexia no son de otro planeta. Los vemos por todos lados. Hay carteles que los anuncian en todas partes: televisión, shoppings, revistas de moda, clínicas especializadas. ¿Quiénes son, de dónde vienen, cuál es su historia? ¿Son un producto o un sub-producto extraño -o natural como algunos pretenden-, un epifenómeno de la posmodernidad? ¿O sus cuerpos son blasones, jeroglíficos, textos de historia inmemorial transmitida en silencio?". Los diarios de ese viaje son dos apasionantes e imperdibles libros: "Santa anorexia", prácticamente agotado, y "El país de Nuncacomer - Historia ilustrada de la anorexia" en los que esta psicoanalista encuentra sus argumentos para arremeter contra los prejuicios, descalificaciones y mitos que rodean hoy a la anorexia y contra los que pretenden de manera simplista trazar un único retrato de las habitantes de este país para nada extraño a la historia de la humanidad. Por eso el viaje incluye a los sacrificios enormes para mantener la delgadez de las matronas romanas en tiempos del Imperio; a las jovencitas medievales que dejaban de comer para parecerse a Clara de Asís o a Catalina de Siena, de tremenda influencia en sus épocas; también se topó con las mujeres condenadas por brujería por la "santa" inquisición; con las jóvenes del siglo XIX que imitaban a las heroínas románticas y desde ya, con las histéricas de fines de los 800. Así llega a las adolescentes del siglo XXI. EL DIA charló con Fendrik en su estudio de Palermo.

Hoy las chicas anoréxicas aparecen como víctimas de una presión social imponente para que sean flacas, concordando con el modelo de belleza imperante. En su libro surge que históricamente siempre ha habido anoréxicas, desde brujas y santas a las románticas y las histéricas...
Hasta hace doce o trece años yo compartía esa idea porque aparentemente es consistente. Es decir, compartía el mismo prejuicio sin saber que era un prejuicio, pensando que se trataba de una evidencia. En ese sentido rescato algo meritorio en mi trabajo: tuve que trabajar mucho en contra de los prejuicios y de las falsas evidencias. Porque realmente, ¿en qué se parece ese cuerpo esquelético que camina y se le chocan los huesitos a Claudia Schiffer?. Por otra parte, el modelo de belleza esbelto no es nuevo en la cultura. Las matronas romanas en tiempos del Imperio eran delgadísimas y en la antigua Roma había un culto a la delgadez enorme, lo mismo que en Egipto, lo que es más conocido. Las matronas se mataban de hambre para llegar a tener esa figura. lo mismo con el "contagio" que produjo en la edad media de chicas que buscaban ser modelos de santidad imitando los largos ayunos de Clara de Asís o Catalina de Siena.

Otra de las cosas que sorprende en su mirada es que estas chicas esqueléticas son dueñas de un fuerte carácter y que muchas veces, a través de su delgadez extrema, pueden manejar a su familia...
Intento quitar el tema ese de la víctima que se convierte en victimario porque me lleva a un planteo netamente feminista. Los feministas han trabajado este tema magníficamente bien, me refiero a ese pasaje de la víctima al victimario, y es otro de los lugares en los que uno se siente muy tentado a adscribir porque es algo inteligente, coherente y hondo. Pero me parece que las conclusiones son simplistas y veo en eso un peligro. Me parece que plantear el tema de la víctima y el victimario es precisamente como el subtexto inconsciente de lo que justifica la 'lucha contra'. Por ejemplo, determinadas organizaciones que luchan "contra la anorexia", encontrarían la justificación de sus dudosos métodos represivos en ese juego que supone ese pasaje, esa llegada a ser victimario: "tengo todo el derecho contra ese que me está jodiendo la vida"...

No obstante, la anoréxica logra una subordinación de todo su entorno a su problema...
De acuerdo. Pero haría una diferencia que es la de un beneficio primario y uno secundario. ¿Qué es lo que se obtiene con un determinado tipo de enfermedad o de síntoma? Efectivamente, eso hace que el síntoma siga instalado porque el beneficio es mayor que el perjuicio. En este caso, tener dominado a toda su familia. Pero una vez más nos oculta cual es el sentido psíquico, el "beneficio" primario de la enfermedad, que es algo muy subjetivo, muy personal, muy particular de cada sujeto. Por qué pasa ésto y qué es lo que le pasa, más allá de lo que consigue con eso. Charles Laségue, psiquiatra francés que describió la anorexia a fines del siglo XIX, aconsejaba prudencia, no porque era negligente, sino porque a través de una detenida observación, palabra clave de la psiquiatría, llegó a la conclusión de que cuando se ejercía sobre la paciente una presión sobre el tema de la alimentación, surgía un verdadero combate y que en esa lucha había riesgo. Laségue también descubrió que es un fenómeno que no se da en condiciones de privación real de comida, sino en general, en chicas jóvenes de clase media o alta, bien alimentadas. No les falta nada. Ahí entra otro gran psicoanalista y una de las fuentes principales de mi trabajo, que es Lacan. Si bien no me gusta su fórmula porque se ha banalizado, "la anorexia es deseo de nada", es bien interesante pensar que hay algo como una búsqueda de esa nada, que no es una búsqueda del vacío, sino que se busca como lo negativo de tanta positividad: qué buena alumna que sos, qué linda que sos, qué buena tu familia, qué maravilla todo, qué bueno es el mundo. Pero ese maravilloso mundo de familias contentas y prósperas de golpe se quiebra: una de las hijas empieza a no comer. Y aquí hay otra cosa interesante que en general se da: Por lo general en las familias es una hija, ¿por qué no las tres o las dos o las cuatro o las que se tengan? Yo pongo el énfasis en el enigma, porque el mismo sujeto no sabe qué le pasa, no sabe desde dónde, contra qué ni contra quién surge todo ésto. Yo reivindico la vertiente del enigma, pero como interrogante y no como misterio. ¿Qué me está pasando? ¿Por qué me está pasando? Yo no desconozco la presión de los medios, pero ésto no es un viaje de ida, no es decir empezás con la dieta y terminás en la muerte, porque ahí está muy pegado a todo lo que la sociedad patologiza. No desconozco que ésto pueda ser utilizado como instrumento cuando la adolescente se da cuenta que es un instrumento por el que controla a todo el mundo.

De tus libros surge que debe tratarse siempre, pero que cada chica que deja de comer es diferente y hay que ayudarla a que ella misma encuentre sus respuestas. También de que no hay que actuar compulsivamente 'contra' la anoréxica porque sería fortalecer su...
Posición. Esa es la palabra. Nosotros podemos ponerle rebeldía a esa posición como una solución fácil, porque efectivamente, cuando se juega en términos de guerra, es una actitud clara de rebeldía, de capricho histérico: "vos me decís que coma, yo no como nada". Por ese camino, en términos de tratamiento, se llegaría a un sometimiento al más fuerte que en la mayoría de los casos es la institución. Cuando esa guerra es ganada por la institución puede ocurrir una sobreadaptación de la "anoréxica recuperada".

Pero el problema que la llevó a la anorexia, ¿estará solucionado o saldrá después por otro lado?...
Yo diría que sale por otro lado, a veces de una manera tremenda, inesperada, con un quiebre psíquico ante la menor situación difícil de afrontar o también trágicamente. Entonces la familia se preguntará "¿pero si estaba bárbara, comía y todo?"...Y también puede salir con una aceptación robótica de lo que se le propone y ésto a la sociedad le gustará porque escuchará discursos que la gente quiere escuchar, discursos del poder. Por eso, cuando sale por este lado, la sociedad está complacida. Incluso puede salir "bien" en esa especie de renuncia a todo lo que significaba eso que quedó sin descubrir. Porque tampoco soy de la idea de que va a saltar sí o sí por otro lado porque caeríamos también en otro discurso de la amenaza. Pero lo que la observación muestra es que cuando aparece este tipo de recuperación robótica, aparece también una pérdida notable de vida psíquica. Y ¿qué es vida psíquica? Deseo, creatividad, inserción no robótica en nuestro mundo.